La fatiga pandémica, hace referencia al sentimeinto de desmotivación, a nivel social, en lo referido al seguimiento y cumplimiento de las recomendaciones y restricciones de las distintas administraciones para contener el avance del covid-19. Este termino, se da en todas las personas, sin tener en cuenta la edad, ya que suele aparecer y se manifiesta como aburrimiento, desinterés, desconfianza, tristeza, frustración etc. Las cuales se ven ligadas a las experiencias y percepciones personales de cada uno, y estos sentimientos se ven prolongados o aumentados, según la medida en la que se prologa la duración de la pandemia.
Pese a que esto es un tema mas general del ámbito social, se puede dar en los alumnos dentro de las aulas, ya que ellos tambien estan viviendo a su manera el problema sanitario en el que nos encontramos. De este modo, podemos comprobar que ellos taambien estan expuestos a padecer esta serie de sentimientos ya nombrados anteriormente. Cabe destacar, que muchos alumnos al haber estado fuera de los centros tanto tiempo, han podido manifestar diferentes visiones sobre la pandemia, puesto que durante este tiempo ha sido el tema principal en todos lados e imposible de habes escuchado nada, incluso para los mas pequeños.
Aquí podemos ver una serie de consejos para afrontar esta fatiga, la cual podemos aplicar a los alumnos:
- Observa cómo te encuentras por dentro. Dedica tiempo a detectar las emociones negativas y los pensamientos que las originan para transformarlas en positivas con técnicas de distracción, como practicar actividades de ocio que te gusten.
- Maneja el consumo de información sobre la covid-19. Dedicar demasiado tiempo cada día a escuchar, ver o leer noticias sobre la evolución de la pandemia puede acentuar la sensación de desgaste y alimentar los sentimientos de angustia y ansiedad. Decide cuándo y cuánto tiempo vas a dedicar a informarte. Evita hacerlo antes de ir a dormir.
- Actívate: disfruta de tu ocio. Reservar ratos para el entretenimiento puede ser la mejor terapia en tiempos de pandemia. Dedica tiempo a descansar y estar con tu familia y también a practicar tus aficiones. Puedes aplicar estrategias de compensación: leer ese libro pendiente, organizar por fin las fotos o empezar con ese hobby para el que no disponías de tiempo.
- Relájate: aprende técnicas de autocontrol. Practicar de manera regular actividades como relajación muscular, meditación, mindfulness o yoga, e incluso escuchar música en un entorno tranquilo, te ayudará a neutralizar la activación fisiológica del organismo que produce el estrés y te proporcionará un mayor control de los pensamientos y las emociones.
- Fomenta las relaciones personales y apoya a los demás. Cuando te sientas muy angustiado o triste, cuéntaselo a las personas en quienes confías. Y ofrécete para apoyarles tú a ellos también: ayudar a los demás mejora tu propio estado de ánimo y reduce el estrés.
- Haz deporte de manera regular. El ejercicio físico reduce la intensidad del estrés, fomenta una sensación de bienestar y conlleva beneficios para el organismo. Los expertos recomiendan practicar al día una media hora de deporte, adaptado a la edad y estado físico. Puedes optar por pasear, correr, montar en bici o realizar actividad física en casa. Procura hacerlo siempre a la misma hora y nunca en las dos o tres horas anteriores a ir a la cama.

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